Detalles del video
Description
Sí, en aquel entonces tenía 20 años. Vagaba por Shibuya sin rumbo fijo. No pude evitarlo. Un joven del campo. En mi pueblo había vivido una o dos tragedias, pero al llegar a esta gran ciudad, no era más que un gato callejero. No puedo volver al paisaje del campo ni al rostro de aquel hombre en su último momento, grabado en mis párpados. Pero lo dejé todo atrás. La nostalgia es vulgar. Perdí la cabeza sin tener a dónde ir. Fue él quien apareció en ese momento. Me invitó y me llevó a un mundo que aún no conocía. Dijo: "Déjame probarlo, yo te pagaré". Esta ciudad apareció después de perderlo todo. Más que pensar si no tenía miedo, quizá estaba loca. Había una misteriosa sensación de seguridad y persuasión en lo profundo de sus ojos. Me entregué por completo a ello. El primer lugar al que me llevó fue un hotel común en la ciudad. "Supongo que debes estar cansada", me abrazó suavemente sin preguntarme por qué. Era la primera vez que algo así sucedía, y fue el momento en que todo mi ser fue repintado en su mundo. Y lo que recibí de él como recompensa...