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Description
Aoi, una oficinista enviada a un fabricante de electrodomésticos, queda atónita nada más unirse a la empresa. Sorprendentemente, en esta compañía, los empleados varones se han convertido en "robots urinarios humanos" que aceptan excrementos como orina, heces, saliva y tampones menstruales de las empleadas. Incluso al vendedor que vino a ofrecer el producto lo llaman "té" y lo obligan a beber orina, diciéndole: "Si quieres que firme el contrato, haz lo que te digo".