Detalles del video
Description
Si me emborrachara con el sake que tanto le gusta a Rio Okita... ¡podría ver ese lado que nunca se muestra normalmente! Rio-chan, al estar ebria, se volvió más sensible de lo habitual, ¡y aunque llegara al clímax, no paraba y seguía excitada! No basta con solo meterla en crudo; ¡te emborrachas una y otra vez con masajeadores eléctricos y juguetes sexuales, mientras te frotan y te vuelves loca con el yoga!